Guru Purnima

Coincidiendo con la luna llena de julio muchas ciudades de la India celebraron anteayer el festival de Guru Purnima. Ese día se honra la figura del maestro tanto en la tradición hindú como en la budista.

La leyenda cuenta que cuando el primer maestro apareció sobre la tierra muchos curiosos acudieron a su presencia, pero como este guardó silencio y no les hizo ningún caso todo el mundo regresó a su hogar. Solo siete personas de la multitud se quedaron a su alrededor deseosos de experimentar la misma felicidad que se reflejaba en el rostro del maestro.

Aunque los siete le suplicaron sus enseñanzas, el maestro iluminado los rechazó limitándose a darles un paso preparatorio, seguramente para que le dejaran en paz. Después volvió a cerrar los ojos.

Lejos de darse por vencidos los jóvenes practicaron con perseverancia durante semanas, meses y años la sencilla preparación que les había dado el maestro. Cuando este volvió a abrir los ojos, mucho tiempo después, los siete se habían convertido en «receptáculos brillantes, maravillosamente receptivos».

El maestro se dio cuenta de que no podía ignorarlos más, se sentó como un gurú para los siete y les transmitió durante años su saber. Ellos se hicieron sabios y pasaron la vida divulgando sus conocimientos por todo el mundo.

Es una hermosa historia de la que también nosotros podemos extraer ideas interesantes sobre la confianza, sobre la custodia del mundo interior y sobre la transformación de quienes perseveran en sus intenciones.

¡De hecho, el maestro no cedió por la fuerza de los argumentos sino por la emoción que sintió al contemplar a los siete jóvenes convertidos en «receptáculos brillantes», en seres puros capaces de albergar y mantener viva la llama sagrada de la compasión y del conocimiento!

Cuando alguna vez nos acercamos, aunque sea brevemente, a ese estado de atención y de pureza, ¿no es verdad que todo a nuestro alrededor son enseñanzas? ¿Algo así como si los mensajes de un maestro invisible fluyeran desde todas direcciones? ¿No es acaso la inocencia la que permite que los niños aprendan tanto y tan rápido?

En el mundo de hoy, como seguramente ha ocurrido siempre, aprendemos gracias a dos fuerzas complementarias: el discernimiento y la pureza. Ambas van de la mano. Con el primero apartamos lo que nos distrae del camino del corazón mientras que con la segunda nos abrimos a recibir la luz que aquel primer maestro plantó como una semilla en nuestros semejantes, en la naturaleza y en las acciones nobles que contemplamos cada día.

¡Feliz Guru Purnima!